domingo, 28 de febrero de 2016

juego de pactos elbuenpirata

A pocos días para el debate de investidura de Pedro Sánchez como 
presidente del Gobierno de España, el panorama no puede ser más 
incierto.
Vamos tachando días en el calendario esperando, esta vez sí, la 
semana decisiva. Y lo único que llegan son interrogantes más 
enrevesados que los de la semana anterior.
Vamos consumiendo etapas de, quién sabe, si un guión 
perfectamente pautado, o de la más completa improvisación 
provocada por la estulticia y la ambición más desmedida.
El caso es que a día de hoy, dos meses después de haber votado, 
no tenemos ni idea de quién va a ser nuestro presidente. Y lo más 
grave, el rumbo que se le va a dar al país.
Han sido dos meses de elucubraciones, pronósticos 
mayoritariamente desacertados, deseos truncados y adhesiones de 
quita y pon.
Con cuatro actores principales y algún secundario con papel crucial 
en el resultado final de esta serie de intriga, parece que los 
escenarios posibles se reducen a cuatro.
¿Los analizamos?
LA GRAN COALICÍÓN
Esta ha sido mi apuesta desde el 20-D.
Por puro sentido común, sería lo mejor que le podría pasar al país.
Un gobierno que pudiera pactar asuntos capitales como la unidad 
territorial, 
estructura de Estado, independencia judicial, pensiones, educación y 
sanidad... Una legislatura que abriera un tiempo de pactos 
duraderos totalmente necesarios, y lo que es más importante, 
despojada de sectarismo.
Ya hablé de ello en anteriores entradas.
Esta coalición a tres entre PP, Cs y PSOE puede tener las caras que 
le queráis poner.
Puede ser necesario que desaparezca de escena Rajoy, Sánchez o 
ambos.
Podemos meter en la ecuación a Susana, Casado, Maroto o al de la 
moto.
Pero hay algo fundamental para que sea posible: La aceptación de 
la coalición por parte del electorado contrario a quien le toque el 
marrón de presidirla.
Me explico.
Si lo analizas pragmáticamente, quien presida ese gobierno es 
completamente intrascendente, si las políticas son realmente 
consensuadas.Diría más. Es contraproducente en lo referente a 
desgaste.
Pero es perfectamente comprensible que a los votantes del PP les 
repatee las entrañas que Sánchez consiga ser presidente.
Poca diferencia veo en el electorado fiel del PSOE respecto a la idea 
de ver otros cuatro años a Mariano presidiendo el consejo de 
ministros.
Estoy convencido que, si al final esta gran coalición se pone en 
marcha, todo lo que hemos presenciado hasta ahora ha sido un 
teatro de cara a convencer a los sectores más hooligan de los dos 
partidos mayoritarios para minimizar daños.
Si la clave para que un gobierno así funcione, es despojarse del 
sectarismo, 
semejante representación es fundamental.
De ahí todo este sainete.
Un Sánchez rechazado doblemente en el debate de investidura, 
después de haber intentado denodadamente el pacto a tres, daría 
un paso a un lado para llegar a un acuerdo con el PP de la mano de 
Cs.
Con el pretexto del miedo a los radicales, y calmando así a todos los 
que, sin ese teatro, lo hubieran despellejado, habría vía libre.
Después, un par de años de "buen gobierno" daría para restañar 
heridas y preparar la siguiente cita electoral. 
FRENTE POPULAR
El gran miedo.
La posibilidad de un gobierno PSOE-PODEMOS , en sí mismo, sería 
uno de los factores determinantes para que pudiera producirse la 
gran coalición 
PP-PSOE-Cs.
Pero no es un escenario que debamos descartar.
Para darse este caso, debemos asumir en Pedro Sánchez una 
ambición sin límites, y un cerebro con muchos.
Si bien sería discutible por algunos su idoneidad para el futuro del 
país, lo que si parece claro y aceptado, es que destruiría el PSOE.
La ambición de la otra pata del banco, Iglesias, creo que no hay ni 
que comentarla.
Como el concurso de Cs lo descartamos categóricamente para que 
salgan las cuentas, debemos entender que Iglesias ya ha hecho el 
trabajo "sucio" de convencer a las fuerzas independentistas para su 
apoyo por acción u omisión.
Esta posibilidad la descarté en un principio. No por Sánchez, sino 
por Iglesias.
La oferta de gobierno que presentó Podemos, con aquel reparto de 
sillones que se calificó de insulto, sumado al referéndum de 
autodeterminación, parecían en un principio una oferta para obligar 
a Sánchez a rechazarla y repetir elecciones, apoyados en unas 
encuestas que anunciaban el sorpasso.
Pero visto el cabreo de proporciones bíblicas que han agarrado los 
de la formación morada, al conocer el pacto entre Sánchez y Rivera, 
da la sensación que iban en serio.
¿Tenemos que descartar este escenario por el pacto alcanzado entre 
Sánchez y Rivera y la posterior pataleta de Iglesias?
De ninguna manera.
¿Qué o quién obliga a Sánchez a cumplir el pacto alcanzado con Cs?
El documento firmado que selló el pacto, bien leído, es un cúmulo 
de puertas abiertas para un "inesperado" triple salto mortal con 
doble tirabuzón y medio.
Si le sumamos las constantes contradicciones que se están 
escuchando en ambas filas en asuntos tan delicados como el 
referéndum o la eliminación de las diputaciones provinciales, no les 
sorprenda ver al señor Sánchez con bañador bien apretado 
queriendo emular al mítico Greg Louganis.
Porque no dudéis de esto: Si Sánchez llega a ser presidente, ni la 
Guardia Civil lo saca de Moncloa en los próximos cuatro años.
La temida moción de censura, que de momento no podría ser 
inmediata, por reglamento, podría no contar con los apoyos 
suficientes que necesitarían sumarse a los diputados de PP y Cs. Ya 
que de encontrarnos en ese supuesto, sería porque Sánchez 
estuviera siguiendo las directrices podemitas e independentistas.
Sumen y tiemblen...
REPETICIÓN DE ELECCIONES
Es el escenario que presenta un futuro más incierto.
Y es por esa razón, en mi opinión, que es el menos deseado por 
todos. Incluído Podemos.
Estamos asistiendo a una confusión generalizada en los medios 
creadores de opinión.
Encuestas extremadamente volátiles que una semana te dan diez 
diputados más, pero que la siguiente te los quita.
Y con el poco margen que da un electorado tan fragmentado, nos 
movemos en un terreno que un sólo escaño arriba o abajo podrían 
marcar la diferencia.
Todo ello convierte otra fiesta de la democracia en un cóctel 
explosivo muy poco apetecible para unos partidos políticos que, si 
en algo se parecen, es en el miedo que tienen a perder el poco o 
mucho poder que ya han conseguido.
LA CUARTA VÍA
Esta teoría no es mía. Pertenece a Isaac Parejo. Twittero de bien.
Y aunque la veo remota, os la voy a exponer, ya que me la pone 
más dura que el casco del acorazado Potemkin.
La veo remota porque según Isaac la expone, entiendo que sería 
necesario el concurso del Rey Felipe VI, bastante más allá de lo 
habitual/deseable.
La idea sería que, una vez rechazado Sánchez en los debates de 
investidura, a la hora de reabrir consultas  (terreno inexplorado que 
no recoge la CE) le encargaría formar gobierno a Rivera.
Tendría que rechazar la oferta de un Rajoy que ya ha declarado un 
futuro ofrecimiento al monarca, y la de un Sánchez que, sin duda, 
pediría más tiempo.
Y amparado en el pacto ya firmado de Rivera con Sánchez, y al más 
que evidente entendimiento de Cs con el PP, cuanto menos obligar 
a que los dos grandes apoyaran a Rivera en un gobierno de gran 
coalición.
Puro Borgen
Lo dicho. Remota por el papel protagonista que tomaría el Rey, 
pero...
me pone tanto, que no puedo evitar sopesarla.
Nos quedan al menos dos meses de quinielas, pronóstico y videntes 
varios.
Dos meses de sonatinas de multitud de flautistas intentando dirigir 
el rebaño.
Dos meses de me quiere, no me quiere.
Dos meses, para los tarados que nos gusta, apasionantes.
Y vosotros, ¿cómo lo veis?
Podéis comentar al final del blog, en la encuesta que os pondré en 
el lateral derecho del post o, como siempre, en @jrmv1975 en 
Tweeter.

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