Dada la última sesión de
“charlas” entre los supuestos partidos del cambio, y su incapacidad
para llegar a acuerdos (Algo lógico si se observan las diferencias quizás
insalvables entre los cuatro partidos), podemos asumir, a no ser que el
PSOE decida prescindir de C’s para las negociaciones, que se volverán a
producir unas nuevas elecciones.
Mientras el solitario
Partido Popular, que hace poco perdió su único “aliado”, con
el pacto realizado entre PSOE y C’s, pacto a mi entender de utilidad nula, éste
sigue aferrándose a sus escaños como si de oro se tratara. La ronda de
negociaciones se ha dado por concluida por el PSOE, a raíz de la última reunión
a tres, Podemos sigue intentando formar una gran coalición del cambio, a su
propia manera. Se trata de un juego de intercambio de poderes, donde los
supuestos partidos que debían izar la bandera del cambio, hubieran decidido
jugar al juego de las sillas, como si las ansias de cambio hubiesen sido
substituidas por las ansias de poder (actitud que pudimos observar en la
rueda de prensa de Pablo Iglesias después de las elecciones, donde con una
sonrisa “picarona” que recuerda a la de Artur Mas, daba paso a ofertas de
sillones en vez de cambio), algunos nos preguntamos dónde queda el
movimiento rebelde del 15-M del que surgió Podemos, quizá fue algo efímero que
desapareció cuando se formó la formación violeta. Este “ego violeta” ya
lo pudimos observar cuando IU propuso un frente de izquierdas para las
elecciones y Podemos decidió ir por su cuenta. Por otro lado, la operación
“salvar al soldado Sánchez”, debido a los diversos frentes abiertos en el PSOE,
se puede dar por concluida; y han arrojado a unas nuevas elecciones a la
Ciudadanía, una muestra más de la incapacidad de unión de la izquierda. Mientras
tanto el PP se limita a esperar y observar atentamente aprovechándose de
la mala actuación de la izquierda española, y la incapacidad para ceder y
llegar a pactos útiles, (como si de hienas se tratara). Al final el poder hace su
trabajo y confunde la estrecha franja entre izquierda y derecha que a veces da
a pensar que la finalidad de todos los partidos es la misma, "gobernar
cueste lo que cueste".
Con el escenario casi
seguro de las nuevas elecciones, la fragmentación del parlamento y la
incapacidad de llegar a acuerdos, podríamos concluir que estas nuevas
elecciones producirán un crecimiento del “voto útil” y un mayor desencanto de
la población, que castigarán a las formaciones como IU y C’s.
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